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IMG_0893El haber nacido y vivido en Barahona, un pueblo cerca de la frontera dominico-haitiana al sur de La española, me hizo presenciar una amalgama de dos poblaciones. Infortunadamente, los acontecimientos que de este fenómeno derivaban no eran los más gratos. De hecho tuve la oportunidad de ver el discrimen desmedido de parte de los dominicanos hacia los hermanos haitianos.

En el transcurso de la historia, han habido conflictos entre ambas partes de la isla, lo que podría explicar el origen de este odio, que ha trascendido tantas generaciones. La ocupación Haitiana de la parte oriental de la isla, es un acontecimiento que hasta el sol de hoy cada dominicano no lleva presente con gratitud. Y aunque lejos de justificar o fundamentar el discrimen en contra de los haitianos, si nos muestra su vertiente.

Pero ¿Por qué el pueblo dominicano, no le guarda rencor al pueblo español por el periodo que fue este colonia de la corona? o ¿Por qué, no le guarda rencor al pueblo estadounidense, por las dos ocupaciones que condujo en la isla?

Los quisqueyanos tienen la peculiaridad de tener grandes diásporas alrededor del mundo, principalmente en Estados Unidos, Puerto Rico y España. En base a esto, podemos llamar a este pueblo, uno de emigrantes. Un pueblo que ha luchado por abrirse paso en el extranjero y vivir una vida digna. Entonces ¿Por qué es este país tan xenofóbico?

El odio al haitiano se puede apreciar desde lo macro, hasta lo micro en dicho territorio. Un ejemplo de esto lo fue, la matanza que ordenó el dictador Trujillo durante su régimen, con el fin de despoblar los pueblos fronterizos de la República Dominicana. En este suceso murieron alrededor de 18,000 personas inocentes y trabajadoras. Por otro lado, se puede observar la perspectiva del ex-presidente Joaquín Balaguer quien opinaba “Haití, es el principal problema del país” y con esta perspectiva, gobernó varios periodos con mano dura en contra del haitiano. O por otro lado y más reciente, se puede observar el contratiempo que tienen sobre sus hombros los dominicanos nacidos y criados en dicho territorio, que por ser de ascendencia haitiana, se les niega su ciudadanía. Esta condición los lleva a ser objetos de todo tipo de maltratos y discrimines dentro de nuestra sociedad.

Pero, el que la institución gubernamental aspire a políticas discriminatorias no es lo que más me aqueja, si no, todos los maltratos que los haitianos tienen que aguantar por parte de sus iguales, el prójimo dominicano. Es normal pasar por las calles de la república, y escuchar de vez en cuando un insulto en voz alta tal como “maldito negro” , “grajoso” o “negro del diablo”. Duele escuchar historias sobre como un grupo de haitianos indocumentados, son contratados para trabajar en una construcción, y para no ser pagados por su trabajo, son denunciados a inmigración. Duele ver como un Haitiano, cansado por el asedio por parte de un dominicano, decide quitarle la vida. Y peor aún, como los niños perpetúan este comportamiento, emulando a sus adultos cercanos. Estos ven como un juego el gritarles insultos y luego esconderse, cuando ven pasar a un vendedor/a de maní o palito de coco  de procedencia haitiana. Y estos son solo un diezmo, de las cosas que he visto con mis propios ojos.

El autor del libro “La Fiesta Del Chivo” Mario Vargas Llosa, quien tiene una estrecha relación con el país, publicó un articulo titulado “Los Parias del Caribe” en el cual expresa su descontento con el tribunal constitucional y su accionar, comparando las medidas con leyes hitlerianas las cuales desnacionalizaban a los judíos alemanes, en base a su religión. Mas sin embargo, lo que aparentemente causo conmoción entre los lectores quisqueyanos, y en lo personal me hizo sentir vergüenza, fue la imagen que decoraba dicho articulo la cual está a continuación.

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Hago llamado a la consciencia y a la tolerancia, por este medio. Me parece ilógico como se perpetua el odio entre vecinos, entre hermanos, entre los mismos dominicanos. Un odio que es producto del odio a si mismo, como diría Albert Memmi.

Hago un llamado para eliminar estas mentalidades “neo-nazi-onalistas” las cuales agobian las mentalidades de muchos llamados patriotas, que se empeñan en alimentar una xenofobia mientras se miran a si mismos al reflejo del espejo. Pido a la intervención de los dominicanos que viven en el extranjero, que como yo, gozan de ciudadanía de un país que con mucho respeto y calor les acogió. Y para todos aquellos que toman en su boca a Juan Pablo Duarte para respaldar su accionar exclusivo, les digo: él lucho por la independencia de la República Dominicana, la cual ya se obtuvo. Hoy en día solo se está presionando la llaga de un pueblo que esta necesitado, que busca la forma de sobrevivir en el extranjero, tal cual lo han hecho muchos dominicanos.

Tomás G. Michel

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