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IMG_0894Para darse cuenta de cuán santa es la Iglesia Católica, solo hay que tomar un libro de historia y comenzar a leer. Probablemente nos encontremos con sucesos como las cruzadas, que fueron campañas militares con el fin de recobrar el poder sobre tierra santa hace ya alrededor de un milenio. Lo interesante de este acontecimiento fué la cantidad de sangre que se derramó alegadamente en nombre de Dios, aunque a mi parecer, servían mas a los intereses de las altas jerarquías clericales y monárquicas. Otra empresa que se caracterizó por ser sanguinaria fue la santa inquisición. Nada mas efectivo para suprimir la libertad de pensamiento y asegurar el control de las masas, que la amenaza de herejía y las consecuencias que al individuo le pudiesen advenir tales como viles torturas o peor aún, la pena de muerte. Pero tomemos un ejemplo mas contemporáneo, al menos ante la luz pública,  como lo es el sin número de casos reportados de índole lascivo, cometidos por sacerdotes en contra de los cándidos creyentes.

No me extraña que el actual papa Francisco, tenga que hablar de un lobby homosexual dentro de la “santa” sede y como va a tratar de limpiar la corrupción que en esta se desenvuelve tan abiertamente. Lo que si me mortifica es la hipocresía con la que el clero recita toda la palabra de Dios y tan tranquilamente satisface sus necesidades sexuales, afectando así la fe del pueblo.

Ni siquiera voy a entrar en la discusión de lo ridículo que es el hecho de que la iglesia homosexual por excelencia tiene tanta disyuntiva a la hora de tocar el tema  de la igualdad dentro de la comunidad LGBTT en nuestra sociedad. En lo que si me enfocare es en ofrecer una solución que a mi parecer encaminara el problema a la basura: la eliminación del celibato.

¿Por qué no permitir que dentro de la iglesia los sacerdotes puedan formar una familia? ¿Por que algo tan bonito como la familia, se le es negado a estos individuos? Al igual que todo el mundo, son de carne y hueso, sienten y padecen. En adición, a quien se le ocurrió la brillante idea de intentar separar al se humano (ser tan imperfecto) de su naturaleza biológica-sexual. No me parece nada extraño tantos casos de violaciones, abusos y acosos en contra de nuestros niños indefensos. Obviamente, están rodeados de hombres en su madurez sexual con los testículos llenos de semen a punto de estallar, los cuales lejos de tener la esperanza de expresar su naturaleza animal, recurren a opciones no gratas para las familias del afectado. Entonces pretenden que las oraciones supriman un proceso químico-hormonal que se da en cualquier miembro del reino animalia. Yo no dudo del poder de la oración y mucho menos del poder de la fe, pues soy creyente, pero a su vez realista.

En honor a las familias damnificadas por el estado célibe del sacerdocio católico, creo le debemos una solución. Por que andar con la interrogativa constante de que puede pasarle a un familiar indefenso al tratar de seguir su fe. Creo que como comunidad, debemos de parar la idealización en cuanto a la naturaleza de estas personas, que aunque quieren ser líderes religiosos, no dejan de ser humanos. Como han podido ver en las noticias, el numero de casos de abuso sexual reportados no han disminuido precisamente, a pesar de que se han ajusticiado a unos cuantos personajes. El hombre, tiene unas necesidades que le están siendo privadas por servir al catolicismo y como consecuencia va a tratar de satisfacerlas en la forma que le sea posible. O eliminamos los hombres con sexualidad frustrada del clérigo por medio de una adecuada reforma, o a las familias que se preparen a seguir siendo víctimas del celibato.

 —Tomás G. Michel

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