Etiquetas

,

IMG_0652

Entre naranja y limón dulce se encarrila Papolo,

con cara arrugada y quijada entumecida.

Saborea el chorrear del agrio día

mientras anda en faena por el valle de la amargura,

en busca de un palo de sabor más dulce,

que le quite la resequedad de la garganta.

Le llega a sus labios inesperadamente,

el salado de una lagrima mezclada con sudor,

al percatarse cuan triste su empresa,

pues lejos de atrapar el sueño de cosechar una fresa,

Papolo se conforma con llevar a la mesa de su casa,

Un saco de amarguras hurtadas.

Con crias las cuales esperan sedientos un poco de jugo,

el obrero se imagina dueño de su propia cosecha,

mas lejos del rapaz sistema permitirselo,

es mano de obra barata para los buitres caroñeros.

Inconforme este pobre hombre,

pues no puede saciar la sed de su estirpe,

se arriesga a hurtar de los excedentes,

para poder venderlos en su ventorrillo.

Él no se considera ladrón,

pues le quita la amargura de las manos,

a quien padece de tan extensa abundancia,

ha de sacar dulce provecho,

en el humilde frente de su casa.

Pobre Papolo,

sabe que no tiene oportunidad a buscar más frutas,

por lo que antes de que enferme,

le enseñará a sus cachorros el buen arte de sobrevivir

lo insobrevivible.

Esto en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.

Tomás G. Michel

 

Anuncios