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“Hemisferio de la sombra nació como una necesidad de entender o desentender unos sucesos de violencia. Es un ejercicio de solidaridad y de empatía pero a su vez de compromiso con hurgar desde el lenguaje poético unas realidades.”          –Ángel Antonio Ruiz Laboy

IMG_0603En el Hemisferio de la Sombra se resolla una densa oscuridad nefástamente acumulada, que se escapa de los poros de cueros entrelazados en un va y ven de historias, padeceres y represiones. El interior de las arrabalidades es colocada ante el paredón, que presenciara el gemido a la trinitaria para depurar sus entrañas.

Los desechos del psique serán expulsados a través de lágrimas, sudores y la aceptación de lo anti-estético relucido con la belleza subjetiva que se haya en el proceso de sufrir para embellecer la sustancia.

El poemario de Ángel A. Ruiz, se divide en tres territorios esqueléticos, que aunque diferentes, se secundan entre sí. Da curiosidad como a medida el lector se adentra en el libro, poco a poco la contra página de cada poema se torna cada vez más oscuro, rasgo físico de la imprenta, tal fuese alegórico a un crescendo que se dirige a la cúspide invertida del reino del abismo, para mirar cara a cara a un engendro que no todos tienen el valor de concebir.10405939_10154150416355142_1689408711_n

Ruiz, es graduado de literatura comparada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras. Publicó este poemario bajo el logo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, luego de haber obtenido el galardón Nuevas Voces de la Literatura Puertorriqueña. Es un gestor cultural que ha trabajado en antologías con anterioridad a esta publicación. Ha colaborado con periódicos dentro del país y a su vez dirigió y editó la revista cultural Corpóreo. Se le ha reseñado dentro y fuera de P.R. y también traducido al inglés y al francés.

Un epígrafe de Borges sintetiza como la luz a su vez implica sombras. Hermanas mellizas que dentro de estas páginas se concilian, dando un efecto chiaroscuro  en los versos boricuas de este joven escritor. Es una obra para leer con calma y una taza de té mientras se medita en vuestros interiores, pues los deseos ocultos y profanos salen a flote empapados de fluidos corporales y de pecados capitales.

Tomás G. Michel

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