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Claramente la sociedad del consumo ha dominado las vidas de las masas a un extremo que raya en lo ridículo. No solo afecta el modo de actuar del individuo, si no que forma parámetros en la manera de pensar del mismo. Si bien la “necesidad” es aquello que le resulte indispensable al ser humano para vivir en un estado de salud plena, que de no ser atendidas puede afectar de manera grave al individuo, causándole una disfunción o incluso el fallecimiento. En nuestro sistema, se ha tratado de que este termino sea más abarcador de lo que debiera, a través del marketing, con finalidades de lucro por parte de los entes corporativos, provocando así confusiones de percepción en las mentes de su público.

La comunidad afroamericana en los Estados Unidos, ha sido victima de manera prolongada de la supremacía blanca. De primera instancia, fue la esclavitud uno de los grandes problemas que azotó a esta comunidad, una empresa totalmente legal en el siglo XVIII y XIX. Aunque la misma quedo abolida tras la guerra civil, los maltratatos y la validación del negro como ciudadano, no fue algo que aconteció de manera inmediata. Hoy en día, se puede apreciar como a través de los siglos ha perdurado una segregación entre “razas” en el territorio norteamericano, bajo un sistema  que se fundamenta en la desigualdad, atando a los negros a las estratas más bajas de la jerarquía social, de manera recóndita —aunque no del todo—. Dicha hegemonía puede que esté más apaciguada, más no extinta. Desgraciadamente para esta comunidad,  se le ha agregado a la lista de antagonismos otro factor que rige la vida de muchos individuos, que tuvo su malvado origen con la revolución industrial: “Las presiones sociales que ejerce el sistema capitalista.”

En el caso de las mujeres negras —las cuales han tendido a tener la posición menos privilegiada dentro de la sociedad— lo anterior expuesto toma muchas manifestaciones evidentes, pero una de ellas, la cual me llama mucho la atención es el uso de peluca y lo que muchas veces esto pudiese representar.

La esclavización de la raza negra tuvo varias consecuencias; el  quebrantamiento paulatino y sistemático de la identidad y la autovalidación del negro como persona; la estigmatización oculta, manifestada por un sentido de inferioridad y desprecio de lo alusivo a dicha raza (ya sean caracteres físicos, como por ejemplo la piel y el cabello, o el folclor y las expresiones culturales), estos por supuestos, reforzado por la supremacía blanca e incluso con la aceptación y reproducción de dicho arsenal de pensamientos por parte del mismo negro; lo que le haría prevalecer a través de la historia. Aunque sin duda alguna, la esclavitud ya está abolida, las secuelas de esta empresa, aún persiguen los subconscientes de este pueblo.

—Volviendo al aspecto económico— en una sociedad de políticas neoliberales, la cual es dominadas por corporaciones y su motor principal es la adquisición de capital, sin duda alguna, la alimentación y/o promoción y reforzamiento de las inseguridades de la gente —en este caso la mujer negra— es conveniente y a su misma vez lucrativo. Por ejemplo, que pasa por la mente de estas mujeres al ver que dentro de la publicidad no se es representada su condición, y si lo es, es muy limitada y a su vez distorsionada de la norma. Claramente, se va a dar cuenta de cuan inadecuada ha sido categorizada su figura, como para no verse divisar a nadie con quien identificarse dentro de la media publicitaria. Las modelos, quienes son las portavoces de los productos y servicios ofrecidos por las compañías, que a su vez, le recuerdan a las personas cuan alejadas del ideal de belleza se encuentran, son indispensables en este proceso de embrutecimiento. Esto se presta para que la promoción de X producto, que promete al consumidor emular la situación de lo que se está vislumbrando ante sus ojos, y es a la misma vez objeto de tanto deseo, pasa entonces a convertirse en una falsa necesidad.

Las falsas necesidades, son aquellas que nos han inculcado como colectivo, manipulandonos a creer que son indispensables para sobrevivir o ser funcional en nuestra sociedad (un ejemplo seria el teléfono celular, el cual a pesar de tener cincuenta años de historia en la humanidad, pero aparentemente nadie puede vivir sin él. Casualmente, el adquirir y mantener uno de estos aparatos tan “necesarios” implican a sus vez el pago de una tarifa mensual por el servicio ofrecido, que claramente le es beneficioso al receptor del mismo). Es bajo este concepto, donde caen las pelucas que tanto necesitan las afroamericanas para su día a día.

Lo complicado de esta problemática, es exactamente idónea para que se lleve a cabo, bajo la inconsciencia de las ovejas. Por eso es importante que cada quien, se inste a tener los ojos abiertos, y no se deje llevar de las corrientes económicas y sociales, como a muchas entidades les convendría.

Tomás G. Michel

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